A la hora de probar y verificar una aplicación que hemos desarrollado en Android tenemos varias fases intermedias. No son obligatorias, ayudan a mejorar la calidad de la aplicación. Podemos distinguir dos tipos de errores. Por una parte tenemos los errores de funcionamiento por otra parte los errores de diseño. Un error de funcionamiento sería que el usuario pierda los datos por un bloqueo de la aplicación. Por su parte, un error de diseño podría ser que el interfaz no se adaptara a la pantalla.
Los dos tipos de errores se pueden detectar en la fase de testeo. En algunas ocasiones quedan enmascarados por el propio programador. Supongamos que un error aparece en unas condiciones concretas que no probamos. Al trabajar siempre de la misma forma no activamos el error. Cuando otro usuario utiliza la aplicación siguiendo otro orden lo encuentra.
